jueves, 17 de agosto de 2017

XL Marathón Popular Manchega Villa de los Molinos, Campo de Criptana, agosto de 2017.

    Estamos en la recta final de nuestra XXI Carrera Popular Las Lagunas de Villafranca. Lo ideal, de cara a afinar, es participar en alguna prueba un par de semanas antes, con el fin también de llegar bien descansado. Este año he optado por Campo de Criptana, ya que tengo la opción de elegir distancia, 5 ó 10 kms, y después de haber corrido en Membrilla y Tembleque (no hay crónica de estas pruebas), me decanto por la más corta.
    Hasta aquí he llegado entrenando bien, pero nada contento con los tiempos que voy marcando en las series. De hecho, a las dos pruebas que he mencionado antes, de las que no hay crónica, llegué poco motivado. En Membrilla, a pesar del calor, bajé de los 42 minutos en el 10 k, y en Tembleque preferí hacer de liebre a Mónica antes que salir a "degüello".
    Pero hay que cambiar el chip. Si uno no tiene ganas de competir tan cerca de nuestra carrera, se las inventa. Y algo así hice el pasado día 15. Mientras los compañeros Floren, Casero, Fillo, Mónica, Ignacio y Bienve se iban a Fuente el Fresno, en el vecino pueblo de Sara Montiel habíamos planeado correr Uti, Alonso, Alfonso, Lili y yo. Por desgracia, la delicada salud de la madre de Uti hizo que su vida se apagara la noche antes de la prueba, por lo que nuestro querido compañero causó baja en el grupo. Desde aquí vuelvo a presentarle mis condolencias, un abrazo, amigo.
   
    La mañana se presentaba muy calurosa. El recorrido está lleno de continuos sube-baja. Y los criptanenses corren que se las pelan... pero aquí hay "truco", los más rápidos suelen participar en el 10 k y no quedan galgos apenas para la prueba de veteranos (el 5k), extra de motivación.
    Tras los pertinentes saludos a Torres, Carlos Enrique, Mari Tere, etc., hacemos un pequeño calentamiento y nos colocamos en la señal del kilómetro 5. Nuestra salida se da cuando todos los del 10 k han pasado por este punto, y a la que te descuidas, zas!! al ataque!!
    Ando muy avispado y procuro colocarme muy delante, así aprovecharé la fuerte bajada que hay al principio para sacar una buena ventaja a los que vayan a correr a mi ritmo. Voy contando cabezas (con canas) y yo hago el número 4. En la primera calle que hay más o menos llana, antes de acabar el primer kilómetro, se pega a mi espalda otro veterano, pero no me adelanta. En principio pienso que voy a llevar acompañante para toda la carrera, pero en cuanto hacemos el primer giro y acelero para perder lo mínimo el ritmo que llevaba, se queda atrás. Miro de reojo el gps, voy a 4' "pelaos", de hecho, pico el primer mil en 3'58". Un poco más delante, en una subida, me da caza Lili, le veo corriendo con cierta facilidad. Es un hueso duro de roer, pero si alguno tiene que adelantarme, prefiero que sea un lagunero.
    No obstante, esto no ha hecho nada más que empezar, y las páginas de los 4 kilómetros restantes están en blanco. Y yo soy de los que le gusta llevar la pluma.
    Tras unos metros siguiéndome, pero sin dar ningún relevo, decido empezar a ponérselo difícil. En las subidas bajo ligeramente el ritmo, pero en las bajadas acelero con ganas. Y estas piernas largas con las que estoy dotado hacen que bajar conmigo se torne complicado...
    El segundo kilómetro cae en 4'10". Tiro de memoria para ver si estoy más rápido que hace dos años (el día anterior me estudié los tiempos de paso en cada kilómetro la última vez que corrí aquí), efectivamente, voy mejor. Nuevo puntito de motivación.
    Lili comienza a quedarse a varios metros y, aunque le voy animando para que me alcance (es una trampa, ya que acelero cada vez que lo hago), me hace señales de que siga yo hacia adelante. Por cierto, los tres que van delante han desaparecido, imagino que van mucho más deprisa que nosotros... En el avituallamiento procuro estar atento y coger una botella. Un pequeño trago y un poco de agua por la cabeza y como nuevo otra vez.
    Kilómetro 3, 4'12", vamos bien de fuerzas. Como mi carrera se ha vuelto táctica, apenas me fijo ya en el ritmo por cada mil. Solamente me preocupo de empezar las subidas tratando de aprovechar la inercia, aflojar ligeramente y acelerar en el último tramo. Si a continuación se baja, alargo la zancada todo lo que puedo. Si es llano, es entonces cuando me fijo en el gps para ir a 4 minutos. Todo esto unido, claro está, a alguna mirada de reojo para localizar a mi amigo Lili.
    La parte buena de esta carrera es que ya solo me quedan dos kilómetros. La parte mala es que voy genial de fuerzas y voy a subir las pulsaciones un poco más. De hecho, el cuarto mil lo marca el Garmin en 3'56", y es que la mayor parte de este kilómetro es con perfil favorable, excepto al final, que hay una empinada cuesta. Aquí volví a animar a Lili para que se pusiese a mi lado, pero al igual que antes, guardó las distancias.
    Como ya nos conocemos bien y sé de sobra que no va a tirar la toalla, pongo la última marcha para no tener que vérmelas con él en un sprint final. Aunque confío mucho en mí, el amigo es también muy rápido, y no quiero darle opciones.
    Penúltima calle, cuesta arriba, dándolo todo. Faltan pocos metros para llegar al final de esta calle y me quedo vacío, no tengo más remedio que aflojar muchísimo para hacer el último giro y encarar la recta hacia la meta. En apenas 10 ó 15 segundos recobro el aliento y comienzo la bajada a todo lo que puedo. Voy estrenando zapatillas, son unas Joma de las rápidas. Hasta ahora he ido pisando mucho de talón, pero toca probar entrar de metatarso. El resultado es buenísimo, son cómodas pise como pise. Y me hacen entrar en meta en 19'55", treinta segundos menos que hace dos años. Medalla de chocolate, pero muy contento por lo bien que me han respondido las fuerzas.
    Justo detrás Lili y Alfonso, luego otro veterano, y entra Alonso en octavo lugar. Lo hemos hecho todos genial.
    Ahora a "entrenar en secreto" hasta el 27... :-)

lunes, 5 de junio de 2017

VII Carrera Popular Argamasilla de Alba, 4 de junio de 2017

    Tercer diez mil en pocas semanas en el que participo. La lógica dice que tendría que mejorar mis tiempos, pero esto de correr no son matemáticas puras; si no se dan todos los factores positivos el día de la carrera, no hay nada que hacer.
    A última hora decido cambiar Mota del Cuervo por Argamasilla de Alba. Y es que no quería dejar ir solo a mi hermano (vale, si, Argamasilla es completamente plana, eso también me llama la atención). Nos subimos al barco mi hermano, mi cuñado Rubén, que se está animando a todas las que voy, y yo. De pomponero va mi padre, olé!!
    Los entrenamientos fueron muy bien después de Sonseca. Incluso a principios de la semana pasada, las sensaciones eran muy buenas. Pero he acumulado muchos días durmiendo muy pocas horas, trabajando también de noche, y eso lo he pagado. Una vez ataviados de atletas, saludamos a nuestros conocidos, y, como no, la foto de rigor:

    Tras un breve calentamiento, nos colocamos en la línea de salida. Mi hermano me anima a ponerme delante, ya que quiero intentar rondar los 40 minutos "pelaos", pero prefiero quedarme un poco más atrás, ya que la salida despavorida típica en estos eventos, hará que desde el primer metro ya me ponga a la velocidad esperada.
    Dicho y hecho. Puntuales, comenzamos la prueba. Hace calor, pero no demasiado, sopla un poco viento, pero no demasiado, llevo mucha gente delante...pero no demasiados... En menos de 300 metros ya se puede correr con sitio de sobra para adelantar o dejar que te adelanten. En unos 500 metros, ya nadie volverá a adelantarme a mí*.
    He decidido llevar en la pantalla del Garmin el ritmo actual, para poder exprimirme lo justo y para no dormirme en los laureles. Desde el principio me encuentro muy cómodo, no me agobio en absoluto cuando veo que el primer kilómetro lo paso en 4'07", tengo tiempo para recuperarme. Acelero un pelín y punto. Continuamente voy rebasando a otr@s atletas. La organización nos ha informado que un 27 % son mujeres, o sea, más de 200. Es un buen dato, aunque todavía distante al porcentaje de otros países. Me gusta usar como referencia la bici que acompaña a las tres primeras, práctica que se ha consolidado (la de la bici) en muchísimas carreras. En un circuito tan llano, si veo bicis, es que voy bastante bien. Suele haber muy buen nivel en chicas.
    Las calles de Argamasilla son sombreadas. También hay un buen número de espectadores y estos son de los factores positivos que hacen falta para correr bien. Llegando al segundo kilómetro pasamos del asfalto a un camino de tierra. Tan solo en un lateral hay algo de sombra, pero todavía no voy tan cansado como para buscarla. El sol tampoco castiga demasiado, así que adelanto por el centro a unos cuantos más. Paso en 4'01", bien.
    Giramos y volvemos a población. Más sombra, más asfalto y muy cerca, el primer avituallamiento. Agarro una botella y le doy un generoso trago, que bien me ha venido. Como voy solo, no le ofrezco a nadie lo poco que queda y la tiro cerca de un contenedor.
    Las calles son "largas", los escasos giros apenas te hacen perder velocidad, pero al kilómetro 3 llego en 4'07". Hasta ahora he ido cómodo y me surge la duda de si tratar de acelerar o mantener. Lo más sensato será dejarme llevar por sensaciones. Si no he podido ir por debajo de cuatro minutos hasta ahora con facilidad, el objetivo de rondar los 40 minutos o menos, desaparece por completo.
    La noche anterior a la carrera estuve echando un vistazo a las clasificaciones del año pasado. Resulta que para hacer podio en mi categoría hay que rondar los 37 minutos, o bajarlos. Voy sin presión, hoy se de sobra que eso será imposible. Coloco el chip de "disfrutar" y punto.
    Y no hay mejor manera de disfrutar que seguir adelantando gente todo el rato....
    4'05" para el cuarto kilómetro. Pronto acabaremos la primera vuelta y allí estará mi padre animando. Vamos por una calle larguísima, en la que al final hay un puente para cruzar el Guadiana. El puente es pequeñito, pero aflojo bastante para subirlo, no voy a desgastar ni un gramo más de lo necesario de mis energías. Giramos a izquierdas, paso el 5 en 4'09" y saludo a Pepe con una sonrisa y el pulgar hacia arriba.
    Nuevamente por las anchas calles del principio, con su sombrita, disfrutando del día. Pero ahora ya voy notando cierto cansancio y el calor ha aumentado más de lo esperado. Tras un giro a derechas, llego al 6, en 4'07" y veo una bici delante. Es la tercera chica. Durante todo el recorrido he visto a otros ciclistas, pero estos ofrecían agua, un gran detalle de la organización.
    En el siguiente giro salimos de nuevo al camino de tierra. Esta vez la cosa no va tan bien como en la primera vuelta. Hace más calor y no hay sombra. Para colmo, durante la pasada semana he cogido algo de frío y voy congestionado. Inconscientemente, acelero un pelín para salir de allí cuanto antes y paso el 7 en 4'06". Pisamos el asfalto y me coloco a unos tres metros detás de la tercera fémina. Una de las bicis que la acompaña va constantemente buscando la sombra y se me cruza al menos tres veces, haciéndome frenar bruscamente. Con este gesto me acaba de dar la puntilla. Voy con las fuerzas justas y no estoy para estas cosas jeje. El 8 cae en 4'14" ( es lo que tiene acomodarse y dejar de adelantar...)
    Fijo la mirada al fondo de la calle, voy buscando el avituallamiento, ya no disfruto tanto... Esta vez, además de beber, me echo el agua por la cabeza, trato de evitar un recalentamiento.
    Y a partir de entoces ocurre algo que no esperaba. Se escucha a la gente decir que va un corredor "malo" por delante. Supongo que con eso se refieren a que va en malas condiciones. Cuando voy llegando a su altura y lo veo, se me vienen a la cabeza las imágenes del pequeño de los hermanos Brownlee. El pobre va de lado a lado. Se sube (sin querer) a la acera y choca con la pared. Lo insólito es que la gente, en lugar de ayudar, le anima a seguir...de locos. Le grito al de la bici que me de agua para él. Le vuelvo a gritar, y así hasta cinco veces hasta que me hace caso y me lanza un botellín. Lo pillo al vuelo, paro y vuelvo sobre mis pasos hasta dar con él. Le abro la botella y mientras le doy de beber le sujeto el brazo e intento sentarlo. Imposible. Apenas sin poder hablar, me dice que lo deje, que tiene que llegar a meta. Insisto, NO, ¡siéntate! Pero no me hace nada de caso, me empuja y contesta que andando llega bien. Ante tal cabezonería y después de, al menos, haberle dado agua, lo dejo seguir y reanudo la carrera.
    Paso el 9 y ya no miro el cronómetro, es lo de menos (ahora en casa veo que me fui a 4'31"). Continúo la marcha tranquilamente, paso de nuevo el puente y ya se ven los arcos de meta. Al final llego en 41'44".
    En meta están Antonio Layos, padre e hijo. Les saludo y rápidamente me voy con mi padre. Poco después llega Rubén, acalorado y al rato mi hermano, que tampoco pasó frío.

    Recomendaciones: ir rápido a la barra de la cerveza, porque como te descuides, se forma allí un pelotón enorme.
    La bolsa es muy generosa, la camiseta muy chula. Esta carrera es para repetirla.


domingo, 21 de mayo de 2017

IV Carrera de la Torre Tolanca, Sonseca 20-05-2017

    Apenas una semana después de haber corrido en Valdemoro, me animo a hacerlo en Sonseca, también 10 kms y también un circuito nada llano. Para redondear, también se viene mi cuñado Rubén, pero esta vez, Ali se queda en casa.
    El formato de esta carrera es un circuito de 5 kilómetros, ida y vuelta por el mismo recorrido. Salimos desde Una bonita plaza de Sonseca, llegamos a la Torre Tolanca y damos la vuelta por nuestros pasos. Me dedico unos minutos los días previos a mirar el perfil, utilizando Google Earth Pro; hay una pendiente media del 2 %, ascendiente hasta la torre, así que habrá que dosificar en la ida e intentar ir rápido a la vuelta... pero una cosa es hacer previsiones y otra poder cumplirlas...
    Durante el viaje voy lamentando el haber olvidado ponerme protector solar, nos vamos achicharrando en el coche por el sol. Hace unos 28 grados y todo indica que, si nos ponemos a darle caña a las piernas, vamos a sufrir de lo lindo. Al menos hay una parte que nunca olvido, y no es otra que hidratarme bien durante todo el día. Quizás un poco en exceso, ya que cuando me puse a calentar, la tripa me iba dando botes...jeje.
    En toda la semana apenas he salido a entrenar. El lunes hice un rodaje suave, descansé el martes. El miércoles otro rodaje, cansado y con mucho calor, y el jueves unos minutos de elíptica, acompañados de unas sentadillas y ejercicios de core. Nada de "calidad". Supongo que este cuerpo serrano no va a asimilar tanta caña, si compito dos veces en siete días.
     Mientras calentamos coincimimos con Julio Rey, que corrió la semana pasada los 101 kms de Ronda, quedando 6º clasificado. Nos cuenta lo mal que lo pasó, por haber salido en primer lugar durante muchísimos kilómetros. Hoy va de acompañante, con sus hijos.

    Somos pocos participantes, de hecho, en la categoría general, llegamos tan solo 59 atletas. A esta cantidad hay que sumarle los de relevos, que serían otros tantos aproximadamente. Como el circuito empieza subiendo y somos poquitos, decido ponerme casi a cola del pelotón. Esta es una buena estrategia para no salir disparado, llevado por la inercia de los primeros, y ser reservón desde el primer kilómetro.
    Efectivamente, nada más salir, el ritmo no es precisamente lo que había pensado. A pesar de ir muy fresco, sé prefectamente que vamos por debajo de 4'30". Nada más pasar el primer kilómetro, todavía dentro del pueblo, el pelotón se ha estirado y puedo mantener el "ritmo crucero" sin que nadie me estorbe, comenzando a adelantar a bastantes corredores.
    Mientras recogíamos el dorsal no puedo evitar fijarme en los demás, igualito que en Valdemoro, finos, jóvenes, fibrosos...galgos. Y hoy veo por delante una buena hilera de atletas (a proporción de los que estamos participando), así que, teniendo en cuenta que corro en la categoría senior, de 16 a 45 años, y que no hay opción alguna de buscar un podio ni una buena marca, decido sobre la marcha no excederme en absoluto y disfrutar al máximo de la carrera.
    Salimos del pueblo. El paisaje me gusta, olivos y al fondo la sierra. En las calles de Sonseca había algunos espectadores animando y en los caminos también hay gente que ha salido a vernos. Viene una suave brisa fresca y eso anula completamente al sol, la temperatura es ideal, leches, estoy disfrutando de veras. En el kilómetro 2'5 hay un avituallamiento y lo aprovecho, ya que durante el calentamiento se me había quedado la boca seca. Unos metros después me da alcance un corredor local que, al ver mi camiseta (la del Club Atletismo Las Lagunas, evidentemente) comienza a darme algo de conversación. Va un puntito más deprisa que yo, pero como soy un tío educado, para responder y que no tenga que frenarse, acelero "una mieja", como diríamos aquí.

    Nos ponemos a hablar de triatlón, de maratón, de nuestras marcas personales, hasta que llega un punto en el que o corro o hablo. Hemos llegado a la base de la Torre Tolanca y la cosa se empina (el camino, claro). Le dejo ponerse delante, ya que me he quedado en ese tramo sin resuello y llego a la mitad del recorrido con la lengua fuera en unos 22'20".
    Nada más girar y comenzar el descenso me adelanta un corredor veterano (o eso me parece, al ver las canas). Baja rapidísimo, y yo bastante tengo con recuperar el aliento como para intentar pegarme a él. Mi "colega" de Sonseca ya me saca también unos buenos metros, pero yo, lejos de hundirme en la miseria, me lo tomo con paciencia y procuro no ir dando acelerones para intentar pillarlos, cosa que sin duda acabaría con mis fuerzas.
   
    Me fijo en los corredores que nos cruzamos, en busca de Rubén, pero no lo veo, lo cual significa que va muy fuerte, cerca de mi, y que nos hemos cruzado en la Torre, él por un lado y yo por el otro, por eso no nos hemos visto.
    A la postre, hará mejor crono que en Valdemoro, bravo cuñado!!
    He olvidado mencionar que en la bifurcación de la Torre había otro avituallamiento, un detalle muy bueno de la organización. A la ida no me fue necesario, pero a la vuelta opto por coger una botella, a ver si con esa "gasolina" llego a meta. Poco a poco voy recortando metros al sonsecano y al veterano que me adelantó bajando, el cual también ha rebasado a éste último. Y fruto de haber sabido regularme, lo alcanzo cuando todavía queda un buen trecho de carrera.
    Ahora ya son pocos los corredores a los que vamos pillando, tan solo veo a lo lejos a un amigo veterano de Rubén con el que habíamos charlado antes de empezar. Llegamos al avituallamiento y cogemos al veterano, que se ha parado a echarse agua por la cabeza. Da la impresión de haber "petado", le animamos y continúa con nosotros. Enseguida entramos de nuevo en población, donde también damos alcance al amigo de Rubén. Pero es pisar el asfalto y mis tres acompañantes salen disparados. Queda poco más de un kilómetro y no me veo con fuerzas para seguirlos.
    Comienzo a sufrir un poco, miro hacia atrás, y en vista de que los que me siguen ya no tienen opciones para darme alcance, opto por tirar la toalla y dejarme llevar a un ritmo más suave.
    Llego al último kilómetro, hay varios giros en los que había perdido de vista a mis predecesores, y tras una esquina encuentro al veterano, sí, al que me adelantó nada más comenzar la bajada. Que voy a decir ahora que no sepáis...si, lo sé, no nos estamos jugando nada, pero yo no puedo evitar acelerar y darle alcance (jijiji). En cuanto se percata de mi presencia cambia de ritmo y me adelanta un par de metros. Y eso para mi es una invitación, quiere entrar al juego. Y yo, que no rechazo un envite, menos todavía, llevando buenas cartas (los metros que he bajado el ritmo me han dejado nuevo), lanzo un órdago, dando unas zancadas que ni el mismísimo Usaín Bolt habría sido capaz de seguir (vale, lo sé, he exagerado un poco...). Tal es mi acelerón que en la entrada a meta doy también alcance al sonsecano, que ha parado para entrar con una niña pequeña de la mano. Me freno bruscamente y paso detrás, para no estropear la foto ;-)
    Acabo en 42'46", el 16º de la general. Contento, por supuesto. CLASIFICACIONES.
    Ahora a preparar la de Mota del Cuervo, otra con buenas cuestas...
 


martes, 16 de mayo de 2017

X Carrera popular Capitán Duque, Valdemoro 14-05-2017

    Si te presentan una carrera con circuito rompepiernas, calor y poco público, lo más probable es que ni se te ocurra asistir. Pero si te dicen que la organiza el Colegio de Guardias Duque de Ahumada, que buena parte de lo recaudado en la inscripción será destinado para el estudio de la esclerosis múltiple y la ELA y que habrá paella al terminar, la cosa cambia rotundamente.
    Con este panorama nos presentamos en Valdemoro mi cuñado Rubén, mi hija Ali y yo. Ali estaba encantada conociendo la academia, y mi a cuñado se le notaba algo nervioso ... jejeje.


    En la recogida del dorsal encuentro a mi amigo y compañero Angel. Le pregunto por el perfil del recorrido y me dice que no me preocupe, que es suave. Por lo poco que conozco Valdemoro, deduzco que se está quedando conmigo y que de suave no tiene nada. La idea hoy es venir a emplearme a fondo, pero no quemar todos cartuchos en el primer kilómetro. Bolsa-mochila, camiseta conmemorativa y algunas cosillas más al acabar; es una buena bolsa del corredor.
    Como es habitual en mi, voy fijándome en todos los corredores con los que me encuentro. ¡Leches! hoy se ven por aquí un montón de "galgos" (corredores finos finos, con las piernas fibrosas y el moreno particular que te deja la ropa de entrenamiento). Mecachis, mira que venía yo con ganas de hacerlo bien...en fin.
    Apuro como los coches de fórmula uno en las calificaciones todo el tiempo que puedo para calentar hasta cinco minutos antes de la salida. Me despido y deseo suerte a mis acompañantes, acordando con mi cuñado ir en busca de Ali cuando terminemos y discretamente me voy a buscar un buen sitio en la salida. Empezamos y terminamos en la pista de atletismo del Colegio, busco la calle interior, lo más delante posible (tengo que colarme) y antes de que me de cuenta ¡PUN! el Capitán Duque, de un disparo, nos lanza a la prueba.
    Somos aproximadamente 1000 inscritos, 500 de ellos pertenecen al Colegio, y la arrancada en pista, evidentemente, es lenta. Tomamos la primera calle, en subida, y me abro, haciendo algún metro de más, para adelantar a los que se lo van a tomar con más paciencia que yo. Callejeamos un poco en el Colegio, aproximadamente un kilómetro, y salimos al exterior. Ahora vamos por una avenida muy ancha, en ligera cuesta arriba. Es el momento de preguntarle al cuerpo cual será el ritmo crucero ideal.
    Para hoy he decidido llevar en el gps nada más que el cronómetro e ir haciendo cálculos mentales en cada punto kilométrico, aprovechando que están perfectamente señalizados, con un cartelito y un alumno al lado. En cada vistazo que hago al frente no soy capaz de ver cabeza de carrera, hay mucha gente todavía por delante. ¿Y mis sensaciones corriendo? pues geniales. Apenas acabamos de comenzar, voy un pelín por encima de 4' el kilómetro y me encuentro muy fresco. Paso el segundo kilómetro en poco más de 8 minutos. Bien, tranquilo, hay tiempo para recuperar estos pocos segundos.
    Antes de llegar al tercer kilómetro, y todavía subiendo la avenida, me adelanta un muchacho bastante joven. Lleva un ritmo muy fuerte y, sinceramente, mi primer sentimiento fue de envidia ... pero unos metros más delante, justo en el k 3, se pone a andar... uy, ahora será a él al que le de envidia de mi...jejeje.
    Giramos a izquierdas y accedemos a otra calle ancha, en la que ahora si, puedo ver la cabeza de carrera y a todos los que llevo por delante. Calculo que iré por la posición 150, que teniendo en cuenta que somos casi mil, está bastante bien (además de haber visto a los galgos, eh!). Hasta ese momento he ido adelantando a mucha gente, algo habitual en mi forma de competir. Pero entonces aparece otro corredor, esta vez no tan joven, y me da una buena pasada. Aparentemente va muy cómodo y eso merma un poco mi moral, ya que el calorcito está empezando a bajarme los humos. Lejos de rendirme tan facilmente, lo tomo como referencia, decisión a la postre acertada, ya que se unió a un grupo de locales más adelante, y ellos, conociendo perfectamente el perfil, van a ir marcando un ritmo ideal para mis prestaciones.
    En el cuarto kilómetro salimos del asfalto (he omitido que ha habido una pequeña bajada, en la que pude tomar un respiro), y volvemos a subir. Si, lo se, todo lo que sube baja, pero este Valdemoro da la impresión de ser diferente, no hay tiempo para tomar aliento cuando, de nuevo, aparece alguna cuesta!
    El ritmo viene siendo más o menos el mismo, así que descarto por completo poder acercarme a los 40 minutos "pelaos". Pasamos por debajo de la M423 y de nuevo otra subida. Aquí doy caza a la primera mujer. Lleva una liebre, así que mejor no la animo a que me siga. Termina la rampa más fuerte y ahora el desnivel es menor. Decido empezar a dar un poco de guerra, conocedor de mis fuerzas y con la esperanza de que ahora el perfil será favorable.
    Llego al quinto kilómetro en 20'50" y avanzo por el camino adelantando a más corredores. En el 6 ya sumo más de 21 minutos. Cruzamos de nuevo la carretera y empieza el regreso a la ciudad. Tras el siguiente giro está colocado el avituallamiento y temo no poder coger agua, ya que mi pequeño esfuerzo extra me ha llevado hasta el grupo del que hablaba antes (el del tipo que me adelantó y los corredores locales). Voy cerrando el pequeño pelotón y por suerte, todos se acercan al lado del agua cuando uno de los voluntarios se va hacia el otro, con dos vasos en las manos. Inmediatamente me voy hacia él y cojo uno dándole las gracias. He elegido mal, me he llevado el que menos tenía, y de un pequeño trago lo vacío rápidamente.
    El kilómetro 7 lo paso en poco más de 29 minutos. Y volvemos al asfalto. Mejora la tracción, puedo ir más rápido, me pego más al grupo, giramos a izquierdas y ... otra cuesta!! no me lo puedo creer, vaya pueblecito!! jaja. Afortunadamente es cortita y la bajada ahora es fuerte. Paso el kilómetro 8 sin recuperar apenas segundos, pero con la certeza de que bajaré de 42 minutos en meta.
    Decido entonces dejar el grupo, confío en que el perfil ya no se vuelva en mi contra y hago un cambio para dejarlos atrás definitivamente. Última rotonda en la ciudad, giramos a izquierdas y ... maldita sea mi estampa, otra vez hacia arriba!!! La visión de esta última cuestecilla (para hacer honor a la verdad, apenas tienen pendiente) me frena de tal forma que uno de los locales me da caza. Va animando al resto de su grupo, pegado a mi costado. No puedo evitar decirle: ahora me váis a dejar bien atrás, por hacerme el chulo ... Educadamente me contesta que ellos juegan con ventaja, conocen a la perfección el circuito. Desvío la mirada hacia atrás y veo que los demás no van mejor que yo. Pasamos el kilómetro 9, unos metros más adelante volvemos a entrar al colegio. A mí se me infla la vena competitiva y, ahora si, doy el hachazo definitivo. Los dejo atrás con relativa facilidad.
    Me quedan fuerzas para acelerar fuerte y bajar unos segundos, pero con el día de calor que hace y el circuito tan duro que hemos tenido, decido no hacerlo, mejor reservo fuerzas para ir a buscar a Ali.
    Entro en la pista y, a pesar de "tener a tiro" a dos corredores, prefiero acabar discretamente tras ellos, parando mi crono en 41 minutos exactos. El tiempo oficial será de 41'06". Con las características de hoy, estoy más que satisfecho con el resultado. Y no digamos cuando veo en las clasificaciones provisionales que he acabado el 33 de la general, 15º de mi categoría...
    El fin de carrera de Ali tiene su miga. Podría escribir otra crónica casi tan larga como la que llevo hasta ahora. Pero para no ser pesado, voy a resumir. Apenas ha entrenado, viene molida trotando-andando y a falta de unos 300 metros se desploma en mis brazos. El susto es monumental. Pero su fuerza de voluntad y coraje supera todo eso y en menos de dos minutos, de un salto, se aparta del médico que la está atendiendo y me dice que ella ha venido para terminar en la meta, no aquí. Bajamos a la pista y cruza con una mueca en su rostro, mezcla de sufrimiento y alegría. Es muy valiente. Reponemos líquidos con Mari Sol y Jose (mis cuñados) y regresamos a casa con una experiencia más en la mochila.

lunes, 24 de abril de 2017

Madrid, 23 de abril del 2017, la media del Rock&Roll...

    Algo en mi interior me decía que en la media de Madrid no iba a correr rápido. Algo me animaba a salir a disfrutar de la ciudad olvidándome de conseguir un buen registro. Debió ser algo muy poderoso, porque los niveles de competitividad los tengo muy subiditos y Madrid es un sitio excepcional para lucirse cuando uno está en buena forma. Con esa sensación en el cuerpo, consigo llegar a la salida con la mente fría, con los pies en el suelo, nada de locuras.
    Escaso calentamiento, acompañado de Juanan, y con tiempo más que de sobra, me voy al privilegiado cajón número 2, tras la élite. Mientras esperamos nuestro turno, disfrutamos del espectáculo de los clásicos paracaidistas, es muy emocionante. Cruzo algunas palabras con un corredor que hay a mi lado, y cuando nos queremos dar cuenta, estamos en medio de una amena conversación. La casualidad hace que entre las más de 22000 personas que allí nos agolpamos, mi nuevo amigo sea de Puebla de Almoradiel. Y eso no es todo, afirma conocerme (por las redes sociales, supongo), con la expresión: "¡claro, tú eres uno de Villafranca que corre mucho!". Hablamos sobre las marcas que venimos a buscar hoy y su respuesta es contundente: me voy contigo. Le advierto que si no me veo fino, bajaré el ritmo lo necesario, y a pesar de ello, se decide a correr a mi lado; y es que más vale ir con un conocido que correr en soledad...
    Pistoletazo de salida y al ataque!!
    No me cansaré de criticar a aquellos que se colocan delante del todo en estas carreras. Y cuando digo delante del todo, me refiero a delante de la salida, sin dorsal y ocupando la calle, estorbando a los que llevan (llevamos) un ritmo mucho más alto que ellos. Tardé tan solo 8 segundos en pasar bajo el arco de salida, es la ocasión en que más adelantado me he puesto, y a pesar de ello, tuvimos que sortear a muchísimos de estos corredores mal situados. En fin...
    Los 6 primeros kilómetros son en subida, lo tengo muy bien aprendido. No pienso echar a perder toda la carrera aquí, así que, tras los primeros metros, en los que hay que seguir el ritmo de la marabunta, busco mi cómodo ritmo de crucero y me voy adaptando a las circunstancias de la carrera, o sea, a adelantar gente y no estorbar a los pocos (casi ninguno) que me adelantan. En todo momento voy buscando con la mirada a Jose (así se llama mi compañero), y siempre me contesta: tranquilo, voy a tu lado.
    No llevamos ni diez minutos de carrera y noto que me cuesta trabajo hablar. Voy fresco, el ritmo es llevadero, así que no le doy mucha importancia. Cuando por fin se va alargando el pelotón, podemos correr juntos e intercambiar las primeras impresiones. Le digo a José que se fije bien, que apenas se aprecia la subida, y que si somos prudentes, en poco tiempo podremos ir mucho más rápidos.
    Nos adelantan los globos del maratón, los de 3 horas. Dentro de mi cabeza voy haciendo cálculos "estos van a llevar una media de 4'10" aproximadamente, si no se nos van muy lejos, llevaremos una buena referencia".
    En un santiamén llegamos al primer avituallamiento y me lanzo desesperado a por una botella de agua. Al haberme colocado tan pronto en la salida, descuidé la hidratación y llevaba la boca seca desde hace mucho rato. Pasamos el kilómetro 5 en 22'03" (daré siempre el tiempo neto), bastante discreto. Giramos en el 6, tras llegar a la cota más alta de la carrera y comenzamos la bajada.
    Los globeros van unos 15 metros por delante, y aunque comenzamos a rodar a 4 minutos pelados el mil, no rebajamos ni un solo metro. El ahora terreno faborable hace que me recupere enseguida del esfuerzo de la subida y me atreva incluso a ir intercambiando anécdotas de otras carreras con José. Presumo de marcas en maratón, de haber subido al Veleta, de haber hecho triatlón ... leche, el kilómetro 10!!! Había planeado tomarme un gel aquí, pero voy tan agusto que únicamente echo un trago de agua. Picamos 42'18". No está mal.
    Poco antes de despedirnos de los globos (sobre el kilómetro 14), encontramos algún repecho. Sabemos bajar el pistón lo suficiente como para perder pocos segundos y reservar fuerzas; mi compañero es también un experto y lee perfectamente mi forma de correr, nota enseguida que, llegados a este punto, cualquier esfuerzo innecesario pasará una elevada factura.
    El 15 lo abordamos en 1:03:10. Pero este dato ya no lo doy de memoria, si no revisando los parciales oficiales de la carrera. Hoy he venido a disfrutar y si me obsesiono con el tiempo, no va a ser así.
    Es ahora cuando por fin decido tomar el gel que llevo en mi cinturón. Seguramente no voy a notar el efecto, ya que apenas queda carrera, pero este gesto me va a dar un pequeño empujoncito. Ya vemos el parque del Retiro, ahora toca rodearlo y luchar contra las dos cuestas finales.
    Animo a José a terminar sin mi en el caso de que el calor, que está empezando a apretar ahora, y los kilómetros acumulados, mermen mis fuerzas. Contundente y muy animado, se niega, "pero hombre, hemos empezado juntos y juntos llegaremos a meta". No voy a tener suficientes palabaras de agradecimiento hacia él por animarme cuando empieza el calvario.
    Desde que empezamos la primera de las subidas voy sin resuello. Me noto con fuerzas todavía, pero la respiración ya no acompaña. Bajo el pistón, José se coloca delante animando y sigo corriendo con ganas. Una mala pasada me hace creer que estoy llegando al kilómetro 20, cuando de repente encontramos la pancarta del 19... Mentalmente voy entero, la carrera se me ha hecho muy corta, gracias a la conversación, pero ahora fallan las fuerzas y no me veo nada bien para enfrentarme a la última subida. Nuevamente, mi acompañante vuelve a levantarme el ánimo, se pone a tirar hacia arriba y yo detrás, con la mirada en el suelo, los dientes apretados y sabedor de que en muy poco llegaremos al final.
    El kilómetro 20 lo cruzamos en 1:23:56. Nos acercamos a la puerta del Retiro, llegamos a la mejor parte de todas, el final y cuesta abajo. Subidón de moral, alegría y a dar todo lo que queda dentro, pero sin excesos, claro.
    Tiendo mi mano a José para cruzar la meta y acabamos en 1:28:29 (1:28:37 oficiales). Por dentro me queda un sabor agridulce. Es una buena marca hoy, pero lejos de lo que yo sé que soy capaz de conseguir. Habrá otras ciudades, habrá otras carreras, ya me desquitaré.
    De 12122 llegados a meta, he sido el 193, el 26º de mi categoría, en la que corrimos 1234 "viejunos". Como ya he dicho antes a otros, creo que está bien ;-)
    La alegría más inmediata me la da Juanan, que ha pegado un buen mordisco a su marca, llegando en 1:34.
    La comida, el el restaurante que nos han preparado Jesús y Sonia, la paso con Marisa, Ali y el resto de laguneros, pero la cabeza está con Javi, en el hospital, que ha sufrido un golpe de calor. Un abrazo compañero.

martes, 11 de abril de 2017

IX Cross Rufino Galán, Camuñas 08/04/2017.

     Dentro de la preparación para la media maratón en Madrid el próximo 23, entraba participar en el cross Rufino Galán, a modo de test, para evaluar el estado de forma conseguido durante estos meses. He de decir que he tenido un gran bajón de forma, desde hace aproximadamente un mes. De un día para otro, correr durante más de una hora a buen ritmo y bajas pulsaciones pasó a ser ir lento y cansado. Tengo más o menos claro lo sucedido, entrenar sin haber dormido bien y no respetar días de descanso.
     A pesar de todo, había buenas sensaciones el sábado y me propuse dar todo lo que llevaba dentro, eso sí, tratando de pasarlo bien desde el principio.

  

     Unos 20 grados centígrados nos aguardaban en Camuñas, ni una nube y algo de brisa fresca. Comí bien, me hidraté y tras evaluar a los rivales de mi categoría, me quité un peso de encima al bajar la presión, ya que no tenía opciones de podio.
     Con un poco de retraso en el horario previsto y tras un calentamiento diferente a cargo de los animados organizadores, se dio la salida a la prueba, que sería una combinación de abosuluta, juveniles y modalidad "hard running". Éramos pocos participantes y a pesar de colocarme muy delante, apenas me rebasan los "lanzados" del principio. Enseguida ocupo el puesto quinceavo (más o menos) y poco varió al final de la carrera.
     Durante el calentamiento se me cargaron un poco ambos sóleos, estiré un poco y no quise hacerles caso. Por suerte, no dieron guerra.
     En la primera subida al molino llevo al compañero Esteban a mi lado. Me dijo que haría la carrera conmigo, ya que le adelanté que iba a ir prudente al principio. Subimos bien, aparentemente sin forzar demasiado. En la bajada me dejo caer y adelanto a un corredor local. Giramos hacia el pueblo y animo a Esteban a que siga a mi lado en el falso llano.
     Aquí cometí un error, al que achaco mi flojo resultado final, y no fue otro que guiarme por el gps. Los 3'50" que marcaba de ritmo me parecía poco, ya que íbamos bajando levemente, así que aceleré con ganas.
     Llego bien, pero con mucho calor al final de la primera vuelta. Nada más pasar el arco de meta alcanzo a un corredor que va pagando el sobreesfuerzo, lo adelanto con facilidad y comienzo la segunda subida y en cuanto el camino empieza a empinarse, aparece de nuevo Esteban a mi lado. No tardo en darme cuenta de que va mucho mejor que yo y enseguida le animo a que se vaya por delante, pero con la voz entrecortada por el esfuerzo, desiste y se queda conmigo. La parte final de la subida me deja KO y tengo que hacerla andando. Mi compañero se adelanta y se frena en la bajada para que vayamos juntos. Ahora soy algo más prudente y no acelero. Tampoco es que pueda ir mucho más rápido de lo que voy...
      En la curva anterior a meta nos espera Uti con una botella de agua que me da la vida (aunque no más fuerzas), y comenzamos la última subida a las ruinas.
     Nada más terminar el asfalto vuelvo a decirle a Esteban que siga sin mi, que voy fundido y no me voy a castigar en la subida. Le sigo unos metros más y tengo que ponerme a andar en el último y más empinado tramo de la prueba. Rápidamente me saca unos 10 metros de ventaja, que ya no podré recortar en absoluto. Termino de subir algo mareado, ya que, a pesar de ir andando, he subido con fuerza. Me dejo caer en la bajada y, tras un rápido vistazo a la retaguardia, decido tomármelo con calma hasta meta. Hoy no sufro más. Me salen 6'5 kms de carrera, que se me han hecho eternos. Termino en uos discretos 28 minutos, siendo el cuarto de mi categoría y el 12 ó 13 de la general.
     La nueva equipación, además de bonita, es de mejor calidad que la anterior, parece que no llevas nada, y eso es un gran punto a nuestro favor.
     El bueno de mi amigo Uti me anima diciendo que no haga caso al ritmo de hoy, que si el calor, que si la cuesta, que si me escurría con las Pegasus...pero no puedo evitar pensar en que el ambicioso objetivo que me había planteado para la media de Madrid (bajar de 1:24) es una quimera imposible.
     La organización nos obsequia con una bolsa del corredor con fruta, camiseta, bebidas. Es una carrera sencilla, pero muy recomendable.




domingo, 15 de enero de 2017

XVI Carrera Popular San Antón, contra el cáncer, Herencia, enero de 2017

      Tercer fin de semana compitiendo. El cuerpo empieza a acusar cansancio. Menos mal que, de momento, no hay nada en mente, así podré retomar entrenamientos más calmados.
      Tener un cuñado natal del barrio de San Antón en Herencia, me ha hecho decidir presentarme a esta bonita y rápida carrera en lugar del 10K de Villarta, prueba que, por cierto, está tomando una gran importancia en la comarca. Hoy me ha acompañado Ali, además de otros laguneros, José (Lili), Bienve, Josué...somos pocos, pero damos mucha guerra :)
      A decir verdad, tenía mis dudas respecto a Ali, ya que no ha entrenado prácticamente nada. Pero lleva una gran luchadora dentro, además de una fortaleza excepcional, y hoy me lo ha demostrado, acabando dignamente la prueba con buenísimas sensaciones.
      Por mi parte, muchas ganas de correr rápido. Localizo enseguida a varios amigos para tomar referencias. Todos están más fuertes que yo: los herencianos Ramón, Antonio y Víctor, Luis Ortiz, mi colega Angel Quintanar (que me va a coger manía jejeje). El primer cálculo me hace plantear la carrera de menos a más, intentaré dar la primera vuelta a ritmo llevadero y darlo todo en la segunda.
      Hoy la salida ha sido especialmente rápida. Me he colocado casi en primera fila y en menos de 50 metros me ha adelantado al menos una docena de corredores (creo que venía persiguiéndolos la Guardia Civil...). Angel me anima a adelantarle y no puedo evitar sonreír y decirle: tranquilo, en la segunda vuelta te pillo ;). En el primer giro, saliendo de la calle San Antón, miro el gps, vamos a 3'45". Lógicamente, me freno un pelín. Al llegar a la carretera de Villarta y girar por la Ronda Mirasierra, miro hacia atrás. El corredor más cercano va a unos 30 metros. De aquí a meta, ninguno me adelantará. En esta calle, que es un pelín cuesta abajo, voy dando caza a los primeros "desbocados" de la salida. Pico el primer kilómetro en 3'51". Angel va unos 80 metros por delante, y a unos 150 reconozco a Víctor.
      Giramos de nuevo hacia el interior del pueblo y sigo adelantando corredores. Ahora, apenas se aprecia, pero vamos subiendo, así que hago el kilómetro más lento de la carrera, el segundo, en 4'01". A pesar de ir bien concentrado, noto que voy demasiado cómodo, por lo que decido acelerar un pelín, no sea que en la segunda vuelta, mis objetivos me saquen más distancia y me hagan sufrir más de la cuenta.
      Esa es la cara que llevaba...
      El circuito tiene varios giros, no demasiado pronunciados, pero hacen que bajes un poco el ritmo en cada uno de ellos, así que hacer el tercer kilómetro en 3'55" no me resulta fácil precisamente. Este punto coincide con la salida-meta. Me da tiempo a echar un vistazo rápido al reloj 11:47. Voy mucho más lento que la última vez que la corrí, en 2015, pero es que entonces estaba mucho más fuerte. No obstante, me doy por satisfecho, ya que me he acercado unos metros a mis predecesores y voy bien de fuerzas.
      Nuevamente en la Ronda Mirasierra, alcanzo a Ángel, que sonríe y niega con la cabeza. Delante llevamos también más cerca a Víctor y le animo a que siga conmigo para intentar pillarlo. Se pega a mi espalda y aprieta los dientes. Pero no me durará mucho la compañía, ya que vuelvo a picar el cuarto kilómetro en 3'51", y el desgaste de salir fuerte, se paga.
      Giramos en la Calle Nueva de la Sierra, y en la esquina se encuentra Toni animando. Antes de empezar he podido charlar con él un rato, y me cuenta que después de su accidente, no va recuperando en condiciones. Una lástima, es un buen corredor, le deseo pronta recuperación. Aquí localizo a otros dos corredores a los que ha adelantado Víctor. El herenciano me va guardando muy bien la distancia, sabe mantener un buen ritmo todo el tiempo. Poco a poco, también alcanzo a estos dos atletas. Ninguno se queda conmigo.
      Paso el quinto kilómetro en 3'55". Empiezo a darme cuenta de que esto se acaba y me va a resultar casi imposible mejorar mi posición. Decido echarle "bemoles" al asunto y jugármela intentando pillar a Víctor.
      Giros, frenazos, acelerones, dolor de estómago, y a 200 metros de meta lo tengo ya muy cerca. Pero algo me hace frenar. Pienso que hoy no merece la pena esprintar a tope para adelantar un puesto y este chico me cae demasiado bien como para hacerle la "trece-catorce"; así que mantengo ritmo, acelero lo justo y cruzo la meta detrás suyo. El sexto kilómetro lo he hecho en 3'45", termino en 11ª posición, con un crono de 23'19", casi un minuto más lento que en 2015, pero muy satisfecho.
      En meta hay un stand de la AECC y nos acercamos para dar un donativo (aparte del de la inscripción) en nombre de mi compañero Alfonso, que no ha podido venir. Nos traemos bufandas tubulares y pulseras para Ali y para mí.
      Ahora, a recuperar fuerzas.